Hola linda, fue grato escucharte, saber que piensas en mí, que no me has olvidado y que estás ahí en la distancia, pero ahí estás.
Por unos segundos mientras hablabas, tu cálida voz estremeció mi cuerpo y callé porque sentí que mi piernas temblaban, no se cómo explicarte, pero cambiaría todo en este mundo y en mi vida por tenerte entre mis brazos, que digo por estar entre tus brazos.
No importa cuanto tiempo te pierdas, porque cuando apareces, mi mundo vuelve a brillar y una nueva ilusión nace en mi, como si tuvieras el poder para hacerme volar aún sin estar aquí.
Eres tan compleja y distante, que muchas veces he perdido el vuelo, el horizonte y creo que voy sin rumbo, no me explico cómo logras traerme de vuelta a este mundo de colores, con una sola palabra.
Solo puedo decir que eres mi triángulo de las bermudas, donde me pierdo dichosa y si te digo hasta me excito al escucharte, mi vida contigo llega a otra dimensión donde solo tú logras lo inesperado.
Ser feliz en mis deseos y la distancia.
No es una felicidad por tenerte, es aquella felicidad que te hace vibrar que siente que el tiempo se detiene, no importa nada cuando estás ahí, eres tan grande para mi que soy más contigo que sin ti es como si contigo fuera más que solo yo.
Eres tan grande lo que siento que no alcanzo a describírtelo todo, esto es un preámbulo, pretencioso, que ha dejado de quererte por adorarte mujer con la ilusión de tenerte, amarte y estar entre tus brazos hasta que llegue la aurora y en ese momento congelar el tiempo.
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